'El tiro por la culata'
Hace algunos días recordé la lectura de una historia de esas que a la gente creyente le gusta contar en las redes sociales para probar algún punto, el cual normalmente, se trata de probar cuan sabio, magnificente y proverbial es la deidad de su elección para con él/ella o los suyos, y lo implacable que es contra la maldad y lo inicuo que representan los enemigos de su ideología.
La supuesta anécdota, cuenta como un profesor intenta probar frente a su clase que no existe Dios, retándolo, a que si este es real, lo lancé fuera de la plataforma donde estaba parado. Como todo ateo irreverente en estas historias, le dio 15 minutos a Dios para hacerlo. Hacia el final del limite del tiempo, un soldado que era veterano de Afganistán e Irak, se levantó de su asiento y caminó hacia el profesor, al llegar, lo golpeó en el rostro que lo lanzó de la plataforma y dijo: “Dios está ocupado, protegiendo a los soldados americanos, quienes están peleando para proteger lo que sea que venga a tu estúpida mente (una soldadesca forma de decir libertad de expresión), así que me envió a mí”.
Uno no puede si no imaginarse la ronda de aplausos que obtendría cualquier pastor, sacerdote o clérigo ante una anécdota como esta contada desde el estrado. Habría quienes se conmoverían hasta las lagrimas por ello.
No se requiere mucho esfuerzo para arrojar esta historia a donde pertenece: al estante de lo ridículo. Entre tantos quehaceres mundanos y galácticos que debe tener un ser que se presume omnipresente y omnisciente, ir a golpear un simple profesor en el rostro da flojera, ¿Porqué no envía al Diablo, ese compañero de travesurillas siempre tan dispuesto a maltratar a los humanos? Claro que no, porque el diablo no es tonto. ¿Para qué molestarse? si para torturar al pobre profesor se encarga el gobierno.
Israel ha comprobado históricamente que Dios se distrae o simplemente se harta de sus idioteces y sucede lo de Babilonia.
Ese Yavhé es distraído, sádico y hasta un poco valemadrista como decimos en México.
A mi la historia me deja una enseñanza mas tangible. Si de niño tuviste un amigo imaginario, sabías a quién culpar cuando alguien golpeaba a tu hermano por ese pequeño juguete deseado.
‘fue él mamá’, ¿Quién?, él, ¿Qué no lo ves? si no lo ves, ese es tu problema. mi amigo imaginario ahí esta. Y a veces le da por ponerse muy violento.
Lo único que probó la osadía del soldado, es lo que ya sabemos, que su Dios no existe, y que necesita del ser humano para ser una fuerza activa. Sin quererlo, este soldado -sin duda honorable- que ha peleado por su país, comprobó que la violencia tiene su origen en la intolerancia; sí, exactamente la misma intolerancia que han venido practicando las religiones, sectas y congregaciones religiosas o ideológicas a lo largo de la historia humana.
K.O.

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