Discurso al volante sobre la razón de por qué me gusta Santa Sabina.
Eso de que no funcione el estéreo del auto es una verdadera tragedia. Bueno en parte. Recuerdo que un compañero de trabajo me dijo alguna vez que un amigo de él, platicaba consigo mismo rumbo al trabajo por las mañanas o por las tardes, y que en ocasiones la platica era tan intensa consigo mismo que “se armaba la polémica” según decía. Y estando consciente de que algo así coquetea demasiado con la locura, la verdad, creo que, hasta cierto punto es sano - sobre todo mientras no seas la única voz que se escuche dentro de tu cabeza, si oyes más de una, y empieza a darte de órdenes, cuidado jeje-. Bueno, ahora que mi situación de no tener estéreo en el auto se agravó con la ausencia de mi teléfono que pasó a mejor vida D.E.P. Me he dado a la tarea de amenizarme el camino con charlas sobre tópicos que varían según aquello que me preocupe, o simplemente porque surgió como tema. Pues resulta que venía de camino, viendo el velocímetro del auto y así evitar a las autoridades viales cu...