Día de muertos
El día parece como cualquier otro. Te levantas. Haces cosas rutinarias hasta que al final ya estás conduciendo hacia tu trabajo, o al menos a cualquier lado. Y te das cuenta que no, que el día no es como cualquier otro. En México es: el día de muertos. Entonces el sol te parece menos cálido. Una enorme esfera de ceniza húmeda se te hunde en el pecho y algo te falta. La alegría se esfuma paulatinamente como un halo de luz en un cementerio bajo la luna. Cementerio. Luz. Luna. Alguien o algo chasquea los dedos y ahí está. Hola tristeza. Nuestros muertos nos tienen tomados por los calzones como decía Jaime Sabines. Sus helados dedos nos recorren la espalda y sin embargo, sonreímos. Su recuerdo nos i...