EL DIOS QUE NO PUDO. (o no quiso, ni ha querido, o no ha podido, ni podrá, etc, etc…)
Algo que a mi en lo personal me hace pensar, como lo decía el desaparecido Christopher Hitchens: ¿cómo una deidad tan inmensa y poderosa como Yahvé el Terrible vino a elegir a un grupo de tribus iletradas en una de las zonas mas inhóspitas de este planeta como su pueblo elegido? Es un verdadero misterio.
Sobre todo, hablando en términos de herencia cultural y humana, los Israelitas, independientemente del aporte cultural que cada pueblo ha otorgado a la historia de la humanidad, seamos honestos, fueron una tribu bastante gris; no encontramos en ellos ningún legado a la humanidad que no sea su ‘supuesta’ designación como pueblo elegido en ’textos sagrados’ de tradición oral que no traen ninguna novedad, comparada al resto de otras civilizaciones que nos dejaron su paso por la historia de forma escrita.
En lo arquitectónico, no propusieron nada, no son los Sumerios y su aportación a la escritura, la rueda o el estudio de los astros. O los Egipcios y sus conocimientos de agricultura y la utilización de las enormes cuencas de los ríos para uso y beneficio humano, así como la hasta ahora inigualable construcción de las pirámides, cuya tecnología seguimos sin comprender.
En lo arquitectónico, no propusieron nada, no son los Sumerios y su aportación a la escritura, la rueda o el estudio de los astros. O los Egipcios y sus conocimientos de agricultura y la utilización de las enormes cuencas de los ríos para uso y beneficio humano, así como la hasta ahora inigualable construcción de las pirámides, cuya tecnología seguimos sin comprender.
Del otro lado del mundo, en culturas alejadas cientos de años, encontramos el mismo ejemplo de grandeza en la construcción de ciudades que hacían palidecer a las europeas, que se suponía representaban la civilización moderna, como lo fueron los toltecas, los Olmecas, los Incas y los mayas. Los hebreos no dejaron nada de esto para nosotros. Su portentosa deidad decidió mostrarse al mundo en maravillosos milagros que se evaporaron como el viento. No les dio el mínimo conocimiento en medicina o en tecnología para hacer la vida más llevadera, no se diga en beneficio de la humanidad, si no tampoco para ellos, sus supuestos elegidos. En vez de la gran pirámide del sol en Teotihuacán, optó por abrir el mar rojo para después volver a cerrarlo tras él. En lugar de la invención de la vacuna, la absoluta, cruel e innecesaria estupidez de la circuncisión. En lugar de las pirámides de Giza decidió detener el sol, para que Josué una tarde cualquiera tuviera un poco más tiempo para seguir asesinando a otros seres humanos. ¿El gran templo de Salomon? Debió haber sido majestuoso para que no sobreviviera nada más que un simple muro donde hoy los judíos pueden lamentarse. Un dios que escogió prodigios de los que no quedará rastro más que como cuentos escritos. Cualquiera de sus enromes proezas, es tan imaginaria como Zeus convirtiéndose en Cisne, Toro o en una lluvia de oro.
Ahora comprendo para qué funciona el Muro de los lamentos… El pueblo Judío sabe, después de cientos de años, que solo eso queda ante un ser que nunca existió. Que nadie, si no ellos mismos, va a recatarlos.
Puede que quede la posibilidad a estas alturas de que si tal Deidad existe, sea sordo, o mudo, o ciego, o ciego sordo y mudo con alzheimer divino. Todo puede ser.
Puede que quede la posibilidad a estas alturas de que si tal Deidad existe, sea sordo, o mudo, o ciego, o ciego sordo y mudo con alzheimer divino. Todo puede ser.

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