Porque mientras existan ideas así, hay que combatirlas....
“Never be a spectator of unfairness or stupidity. The grave will supply plenty of time for silence.”
― Christopher Hitchens
¿Qué hacer cuando encuentras que alguien publica algo así en las redes sociales? Haces scroll y ¿a lo que sigue? En ocasiones, para ser honesto, lo hago. Simplemente porque se publican tantas cuestiones así, que se pierden en el mar inexpugnable de las idioteces compartidas la mayor parte de la veces en el internet. Pero, llega un momento en el que debes responder. Se vuelve algo imposible de ignorar.
Lo que es increíble, es que exista gente con este tipo de razonamiento ahí afuera, compartiendo información equivocada, en ocasiones de mala voluntad y no por simple ignorancia.
Esta gente, quizá esta adoctrinando a futuras generaciones, a nuestro hijos, que crecerán creyendo en ideas retrógradas e inverosímilmente estúpidas como esta expuesta aquí arriba.
La posición de los cristianos -por ser la religión que nos atañe, aunque es la misma en muchas religiones- es en casos como este, fundamentalista, tomando lo escrito en la Biblia literalmente o como decimos comúnmente: a raja-tabla.
Dije la biblia, sí, ese libro anacrónico que rige la vida de estas personas.
Respaldados en la idea de que este libro fue dictado -literalmente- por la deidad en la que creen, y por lo tanto se le toma como la verdad absoluta en el que basan sus creencias, condenan la homosexualidad como un pecado -esa invención de culpabilidad con la que no solo tratan de gobernar los actos de las personas, si no su mente también-.
Y esta actitud hacia la homosexualidad se encuentra en todas las ramas del cristianismo, bautistas, pentecostales, adventistas, mormones, testigos de Jehová y en la Iglesia Católica, que si bien, no se toma ya la lectura de la Biblia en forma tan literal, si existe todavía en su dirigencia, empezando con el doble discurso que da el Papa siempre sobre cuestiones como esta, dando una declaración para el encabezado de los medios y otra entre dientes para saber que no soltarán el asunto del todo.
En un artículo de Sabina Berman publicado en la revista Proceso en enero de este año, nos dice:
'En el vuelo que lo volvía al Vaticano, salió a la cabina (el Papa) de los reporteros y se ofreció a responder preguntas. "¿Cuál es la postura de su Iglesia hacia los homosexuales? preguntó uno.
"Si una persona es gay -empezó el Pontífice- y acepta al señor de buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarlo?" El Papa tal vez habrá adivinado en los ojos abiertos de la (...) prensa lo que sucedería con su frase. Dio la vuelta al mundo en titulares de diarios. "Este Papa no tiene miedo a decir lo que piensa" anunció Jorge Ramos en su noticiero. "El Papa Francisco está dispuesto a cambiar por fin a a la iglesia católica" apareció en el editorial del New York Times.
Y luego de la pausa, en una frase que ya ocupó espacios secundarios en la atención del mundo, desdijo cualquier sospecha de que la suya era una posición distinta a la de los Papas que lo antecedieron: "Quiero decir que los homosexuales pueden ser perdonados" acotó, "porque algo son los pecados y otra cosa los delitos".
Esta visión de los religiosos en ver la homosexualidad como un acto "contra natura" y una aberración sexual, ha acompañado al adoctrinamiento de cientos de generaciones a lo largo de la historia.
Hoy -algunos de ellos- pretenden tener un rostro de 'tolerancia' hacia los homosexuales, otros se ven impedidos por las leyes seculares que hemos logrado imponer al menos en occidente, de exterminarlos como sucede en algunos países del medio oriente y África donde se les ejecuta en plazas públicas.
En países como este en el que vivo (México), ese adoctrinamiento de años, ha echado raíces en la sociedad machista. La iglesia incluso puede desentenderse un tanto del asunto, las familias son el primer látigo para señalar a las personas con tendencias sexuales diferentes, pues el macho mexicano siempre estará ahí para señalar al "jotito', al 'putito', al 'puñal' o en el caso de las mujeres a la 'machorra', y dejará caer sobre el/ella sus hostilidad y su furia si ve amenazada su hombría.
Mario Vargas Llosa lo explica de manera inmejorable: "Con argumentos así, aderezados con la presencia sulfúrica del demonio, la iglesia mando a millares de católicos y de infieles a la hoguera en la Edad Media, y contribuyó decisivamente a que... el homosexual fuera discriminado y ridiculizado, y se impusiera en la sociedad y en la cultura el machismo, con sus degenerantes consecuencias: la postergación y humillación sistemática de la mujer..."
En estos días, bajo la máscara de cierta 'tolerancia', la iglesia predica que no odia a los homosexuales, si no que les invita a 'alejarse' de tales prácticas, uniéndose a ella para que a través del arrepentimiento, la oración y las enseñanzas de la Biblia puedan vivir una vida 'honrosa' y 'bajo los ojos de Dios", que se supone, es quién odia estas cosas.
Lo que dicha guía moral que se conoce como la Biblia dice, y que es lo que toma como base esta gente, se establece en versículos como estos:
"No te echarás con varón como con mujer; es abominación" (Levítico 18:22).
"Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre" (Levítico 20:13).
"No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel" (Deuteronomio 23:17).
"No sabéis que los injustos no heredarán la tierra el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicentes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios"
(1 Corintios 6:9-10)
Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por que es contra naturaleza, y al igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron con su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen" (Romanos 1:26-28).
El ejemplo del que más se sirven para oponerse a la sexualidad, es el de la destrucción de Sodoma y Gomorra, las míticas ciudades del pecado, narrado en el Libro del Génesis capitulo 19.
Lot, el hombre 'justo' de la ciudad -por cierto sobrino del patriarca Abraham- vivía en Sodoma, con su esposa y sus dos hijas. Por la tarde vinieron a visitarle un par de 'ángeles', que había enviado Dios con la finalidad de advertirle de la destrucción de la ciudad. Pero al caer la noche -que es cuando al parecer sale toda esta gente de 'gustos raros'- una turba estaba frente a la puerta de su casa, pidiendo que se les entregara a aquellos varones con el fin de 'conocerlos', término bíblico para 'violarlos'; Pero Lot, en un desplante de paternidad responsable, siendo un hombre de Dios, les dijo que jamás permitiría que se les pusiera una mano encima a sus invitados 'hombres', y les dijo que mejor les entregaba a sus hijas para que hicieran con ellas lo que quisieran.
Ya armada la trifulca, o el pleito, los ángeles volvieron ciegos a los degenerados -cosa que no sé por qué no hicieron desde un principio- y le dijeron a Lot que tomara a su mujer y sus hijas y saliera de la ciudad porque iba a ser destruida por Jehová. Pero en la huida, la esposa de Lot, desobedeciendo la orden explícita de los ángeles miró atrás y fue convertida en una estatua de sal.
Así, la historia tiene dos moralejas: No todos los orificios son permitidos, y la pagarás si no obedeces. Castigamos en una sola lección a un montón de degenerados y de paso, a una mujer que no pudo resistir la curiosidad.
Hay muchos versículos en el Nuevo Testamento que se sirven de esta historia para advertir sobre este tipo de cuestiones y que Dios no se andaría por las ramas para castigar la inmoralidad.
Al parecer Dios no tuvo ningún problema con el hecho de que el borracho de Lot se acostara con sus propias hijas justo después de aniquilar a dos ciudades enteras por inmorales.
Y si buscan más palabras sabias entre los cristianos con respecto al tema, siempre encontrarán a uno de los personajes que más me disgustan entre ellos, ese experto en sabiduría misógina llamado (Santo) Tomás de Aquino, a quién le debemos la frase de "pecado contra natura" tan usada por los cristianos para denostar estas cuestiones que les desagradan tanto.
En su Summa Theologica, ubica a la homosexualidad dentro de la lujuria (pues al parecer no conocían en ese tiempo los términos homosexual, heterosexual o lesbianismo:
"El pecado de lujuria consiste en el uso del placer venéreo en contra de la recta razón... la disconformidad con la recta razón puede tener su origen por no ordenarse al fin del acto venéreo. Y así, se impide la generación de la prole - pues el sexo para ellos era solo con fines de reproducción no olvidemos-, se da el vicio contra la naturaleza, como en todo acto venéreo del que no puede seguirse la generación."
"Existe una determinada especie de lujuria en la que hay una razón de torpeza que hace que el acto venéreo sea malo. Esto puede darse bajo un doble aspecto. Porque choca contra la recta razón, como sucede en todo vicio de lujuria. O porque se opone también al mismo orden natural de acto venéreo apropiado a la especie humana, y entonces se llama vicio contra la naturaleza".
Pues si, Tomás de Aquino y los padres de la iglesia consideraban la homosexualidad un vicio, y un acto contra la naturaleza. Esta obra escrita por el año 1265-1274, sigue aún royendo la mente de los cristianos -y musulmanes, como herederos de parte de sus creencias-.
Entonces no nos es difícil encontrar ecos del pensamiento de "padres de la iglesia" en estas personas haciendo este tipo de publicaciones.
Igualmente, encontramos que por medio de la "Congregación de la Fe" dada a conocer en 1975, la Iglesia Católica planta su posición al respecto diciendo:
"Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso como la triste consecuencia de la repulsa de Dios".
(Congregación para la doctrina de la Fe (CDF) Declaración "Persona Humana" sobre algunas cuestiones de ética sexual, 29 de Diciembre de 1975).
Pues bien. Ahora veamos la cuestión que alborota a tal grado la mente de los creyentes.
A la vista de la ciencia moderna ¿Qué es la homosexualidad?
Si tenemos en cuenta que la iglesia dominó cualquier aspecto imaginable de la sociedad a lo largo de más de 1700 años, y sabemos todos el enorme atraso que eso implicó en un campo en específico: La ciencia, entonces entenderemos que un comportamiento humano diferente a lo visto como 'normal', solía ser pasado por la lupa teológica y los férreos dogmas de las doctrinas religiosas.
No fue si no hasta el siglo XIX cuando conocimos realmente la medicina moderna y hasta iniciado el siglo XX cuando se consolidó la psiquiatría y la psicología, que estas establecieron la homosexualidad como una patología.
Richard von Krafft-Ebing acuñó el término homosexualidad, por el que se le conoce actualmente, y fue también quien la clasificó como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis publicada en 1886. Freud continuó bajo estas ideas y la definió como una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico debido a un estancamiento de una etapa anterior, aunque reconsideraría esta posición años más tarde en una carta diciendo que la homosexualidad "no es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad".
La Asociación Americana de la psiquiatría (APA) eliminó a la homosexualidad de la lista de desviaciones sexuales en 1973, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo lo mismo de la Estadística Internacional de Enfermedades y otros problemas de Salud en 1990.
En 1991, el neurocientífico Estadounidense Simon LeVay publicó un artículo llamado "una diferencia en la estructura hipotalámica entre hombres homosexuales y heterosexuales".
En ella se demostraba que el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) era, en promedio, dos veces más grande en los hombres heterosexuales que en las mujeres heterosexuales. En los hombres homosexuales el tamaño del INAH3 era similar al de las mujeres heterosexuales. El INAH3, por su localización y conexiones es el equivalente humano del llamado núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (SDN-POA) de otros mamíferos estudiados (ratas y ovejas) que se sabe está relacionado con la conducta sexual de esos animales no-humanos.
El dimorfismo sexual cerebral en las ovejas se produce antes del nacimiento e independientemente de la experiencia sexual. Otras estructuras del sistema nervioso central humano (comisura del cuerpo calloso, núcleo supraquiasmático, etc,) muestran igualmente diferencias de tamaño vinculadas con la orientación sexual (el sexo mental) en vez de con el sexo genital de la persona.
La siguiente definición nos la da Diego López Alonso en su Biología de la homosexualidad:
Durante la gestación, el embrión crece de tamaño al tiempo que se van diferenciando los diversos órganos del nuevo ser. Unos embriones (XX) se transforman en fetos femeninos y otros (XY) en fetos masculinos lo que tiene su manifestación más evidente en los órganos genitales. Pero, si acepta la presunción de que "lo masculino" es todo lo correspondiente a los hombres y lo "femenino" todo lo correspondiente a las mujeres, todos los órganos son feminizados o masculinizados, principalmente el cerebro, como resultado de la acción de la testosterona (masculinización) o por la falta de testosterona (feminización). La diferenciación sexual genital se produce durante el primer trimestre de la gestación y la diferenciación sexual cerebral entre el segundo y tercer trimestre. Puesto que ambos procesos están desfasados en el tiempo, puede suceder que se diferencie un cerebro de hembra humana en un feto con genitales de macho humano. Análogamente, puede masculinizarse el cerebro de un feto femenino. El cerebro de muchas mujeres, independientemente del sexo genital de la persona, determina una orientación sexual hacia los hombres. Del mismo modo, el cerebro de los hombres, al margen del sexo biológico de la persona, determina la atracción sexual por las mujeres. Sexo masculino con cerebro femenino resultara ser de esta manera "gay". Sexo femenino con cerebro masculino resulta en consecuencia ser "lesbiana". La orientación sexual viene determinada prenatalmente por la impronta de las hormonas sobre el cerebro durante la gestación. Durante la infancia y la adolescencia, las hormonas sexuales desarrollan los caracteres sexuales secundarios (cambio de voz, barba, vello púbico, etc.) y activan la orientación sexual establecida prenatalmente, pero no pueden modificarla.(1)
En la actualidad, existen muchas organizaciones que avalan la decisión de la OMS en 1990, muchas organizaciones además, no avalan los intentos de modificación de la orientación sexual homoerótica y los ven como procedimientos no profesionalmente éticos, pues tales intentos no han producido resultados satisfactorios.
De Hecho, en la misma Wikipedia, encontramos una pequeña sección que dice "Educación sobre la homosexualidad", en la que se nos dice que "centros escolares infantiles (...) en algunas áreas de los Estados Unidos están ya enseñando a los niños de la escuela elemental o primaria a equiparar las relaciones homosexuales a las del matrimonio heterosexual (entre un hombre y una mujer). En nombre de la TOLERANCIA (que significa no solamente 'tolerar', sino una consideración profunda, a través de la reflexión, de las diferencias humanas) y la no discriminación se han elaborado cuentos infantiles con temática homosexual, con el propósito de desde temprana edad los niños perciban que la homosexualidad es una variable natural más en la diversidad de los miembros individuales de toda sociedad.(1)
Tal vez estaría bien que las personas en Generación para Dios, y el resto de organizaciones religiosas, ya sea cristianas, musulmanas y otras que comparten ideas que, obviamente pertenecen a una etapa en la que la humanidad tenía un pobre conocimiento no solo de la naturaleza que los rodeaba, si no acerca del ser humano mismo, se documenten al menos antes de emitir una opinión que termina casi siempre en un juicio demeritorio contra aquellos que piensan o son diferentes a ellos.
Si bien es cierto que la humanidad aún tiene un largo camino por recorrer en cuanto al entendimiento de sí misma y de cada uno de los individuos que la componen, no es discriminando y condenando cuestiones de esta naturaleza (humana y animal en general) desde la ignorancia, como llegaremos a una convivencia sana y de entendimiento.
Puedes creer en lo que quieras, y si es tu deseo regir tu vida en base a esas creencias, adelante, en cuanto se limiten a tu vida íntima y personal. Pero se convierte en un problema cuando quieres que esas creencias tuyas tengan un impacto en la vida de los demás. Llevarlas a la luz pública no las hace una verdad. Combatiré siempre estas ideas que nacen de la superstición y la ignorancia y no de un deseo de verdad científica que lleve a un mejor entendimiento del mundo en el que vivimos.
Este mundo que - por mi parte- deseo sea un mejor lugar para mis hijos.
Fuentes:
(1) Wikipedia.
Germán Alzate Yepes, Homosexualidad, religiones y humanismo secular.
― Christopher Hitchens
¿Qué hacer cuando encuentras que alguien publica algo así en las redes sociales? Haces scroll y ¿a lo que sigue? En ocasiones, para ser honesto, lo hago. Simplemente porque se publican tantas cuestiones así, que se pierden en el mar inexpugnable de las idioteces compartidas la mayor parte de la veces en el internet. Pero, llega un momento en el que debes responder. Se vuelve algo imposible de ignorar.
Lo que es increíble, es que exista gente con este tipo de razonamiento ahí afuera, compartiendo información equivocada, en ocasiones de mala voluntad y no por simple ignorancia.
Esta gente, quizá esta adoctrinando a futuras generaciones, a nuestro hijos, que crecerán creyendo en ideas retrógradas e inverosímilmente estúpidas como esta expuesta aquí arriba.
La posición de los cristianos -por ser la religión que nos atañe, aunque es la misma en muchas religiones- es en casos como este, fundamentalista, tomando lo escrito en la Biblia literalmente o como decimos comúnmente: a raja-tabla.
Dije la biblia, sí, ese libro anacrónico que rige la vida de estas personas.
Respaldados en la idea de que este libro fue dictado -literalmente- por la deidad en la que creen, y por lo tanto se le toma como la verdad absoluta en el que basan sus creencias, condenan la homosexualidad como un pecado -esa invención de culpabilidad con la que no solo tratan de gobernar los actos de las personas, si no su mente también-.
Y esta actitud hacia la homosexualidad se encuentra en todas las ramas del cristianismo, bautistas, pentecostales, adventistas, mormones, testigos de Jehová y en la Iglesia Católica, que si bien, no se toma ya la lectura de la Biblia en forma tan literal, si existe todavía en su dirigencia, empezando con el doble discurso que da el Papa siempre sobre cuestiones como esta, dando una declaración para el encabezado de los medios y otra entre dientes para saber que no soltarán el asunto del todo.
En un artículo de Sabina Berman publicado en la revista Proceso en enero de este año, nos dice:
'En el vuelo que lo volvía al Vaticano, salió a la cabina (el Papa) de los reporteros y se ofreció a responder preguntas. "¿Cuál es la postura de su Iglesia hacia los homosexuales? preguntó uno.
"Si una persona es gay -empezó el Pontífice- y acepta al señor de buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarlo?" El Papa tal vez habrá adivinado en los ojos abiertos de la (...) prensa lo que sucedería con su frase. Dio la vuelta al mundo en titulares de diarios. "Este Papa no tiene miedo a decir lo que piensa" anunció Jorge Ramos en su noticiero. "El Papa Francisco está dispuesto a cambiar por fin a a la iglesia católica" apareció en el editorial del New York Times.
Y luego de la pausa, en una frase que ya ocupó espacios secundarios en la atención del mundo, desdijo cualquier sospecha de que la suya era una posición distinta a la de los Papas que lo antecedieron: "Quiero decir que los homosexuales pueden ser perdonados" acotó, "porque algo son los pecados y otra cosa los delitos".
Esta visión de los religiosos en ver la homosexualidad como un acto "contra natura" y una aberración sexual, ha acompañado al adoctrinamiento de cientos de generaciones a lo largo de la historia.
Hoy -algunos de ellos- pretenden tener un rostro de 'tolerancia' hacia los homosexuales, otros se ven impedidos por las leyes seculares que hemos logrado imponer al menos en occidente, de exterminarlos como sucede en algunos países del medio oriente y África donde se les ejecuta en plazas públicas.
En países como este en el que vivo (México), ese adoctrinamiento de años, ha echado raíces en la sociedad machista. La iglesia incluso puede desentenderse un tanto del asunto, las familias son el primer látigo para señalar a las personas con tendencias sexuales diferentes, pues el macho mexicano siempre estará ahí para señalar al "jotito', al 'putito', al 'puñal' o en el caso de las mujeres a la 'machorra', y dejará caer sobre el/ella sus hostilidad y su furia si ve amenazada su hombría.
Mario Vargas Llosa lo explica de manera inmejorable: "Con argumentos así, aderezados con la presencia sulfúrica del demonio, la iglesia mando a millares de católicos y de infieles a la hoguera en la Edad Media, y contribuyó decisivamente a que... el homosexual fuera discriminado y ridiculizado, y se impusiera en la sociedad y en la cultura el machismo, con sus degenerantes consecuencias: la postergación y humillación sistemática de la mujer..."
En estos días, bajo la máscara de cierta 'tolerancia', la iglesia predica que no odia a los homosexuales, si no que les invita a 'alejarse' de tales prácticas, uniéndose a ella para que a través del arrepentimiento, la oración y las enseñanzas de la Biblia puedan vivir una vida 'honrosa' y 'bajo los ojos de Dios", que se supone, es quién odia estas cosas.
Lo que dicha guía moral que se conoce como la Biblia dice, y que es lo que toma como base esta gente, se establece en versículos como estos:
"No te echarás con varón como con mujer; es abominación" (Levítico 18:22).
"Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre" (Levítico 20:13).
"No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel" (Deuteronomio 23:17).
"No sabéis que los injustos no heredarán la tierra el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicentes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios"
(1 Corintios 6:9-10)
Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por que es contra naturaleza, y al igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron con su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen" (Romanos 1:26-28).
El ejemplo del que más se sirven para oponerse a la sexualidad, es el de la destrucción de Sodoma y Gomorra, las míticas ciudades del pecado, narrado en el Libro del Génesis capitulo 19.
Lot, el hombre 'justo' de la ciudad -por cierto sobrino del patriarca Abraham- vivía en Sodoma, con su esposa y sus dos hijas. Por la tarde vinieron a visitarle un par de 'ángeles', que había enviado Dios con la finalidad de advertirle de la destrucción de la ciudad. Pero al caer la noche -que es cuando al parecer sale toda esta gente de 'gustos raros'- una turba estaba frente a la puerta de su casa, pidiendo que se les entregara a aquellos varones con el fin de 'conocerlos', término bíblico para 'violarlos'; Pero Lot, en un desplante de paternidad responsable, siendo un hombre de Dios, les dijo que jamás permitiría que se les pusiera una mano encima a sus invitados 'hombres', y les dijo que mejor les entregaba a sus hijas para que hicieran con ellas lo que quisieran.
Ya armada la trifulca, o el pleito, los ángeles volvieron ciegos a los degenerados -cosa que no sé por qué no hicieron desde un principio- y le dijeron a Lot que tomara a su mujer y sus hijas y saliera de la ciudad porque iba a ser destruida por Jehová. Pero en la huida, la esposa de Lot, desobedeciendo la orden explícita de los ángeles miró atrás y fue convertida en una estatua de sal.
Así, la historia tiene dos moralejas: No todos los orificios son permitidos, y la pagarás si no obedeces. Castigamos en una sola lección a un montón de degenerados y de paso, a una mujer que no pudo resistir la curiosidad.
Hay muchos versículos en el Nuevo Testamento que se sirven de esta historia para advertir sobre este tipo de cuestiones y que Dios no se andaría por las ramas para castigar la inmoralidad.
Al parecer Dios no tuvo ningún problema con el hecho de que el borracho de Lot se acostara con sus propias hijas justo después de aniquilar a dos ciudades enteras por inmorales.
Y si buscan más palabras sabias entre los cristianos con respecto al tema, siempre encontrarán a uno de los personajes que más me disgustan entre ellos, ese experto en sabiduría misógina llamado (Santo) Tomás de Aquino, a quién le debemos la frase de "pecado contra natura" tan usada por los cristianos para denostar estas cuestiones que les desagradan tanto.
En su Summa Theologica, ubica a la homosexualidad dentro de la lujuria (pues al parecer no conocían en ese tiempo los términos homosexual, heterosexual o lesbianismo:
"El pecado de lujuria consiste en el uso del placer venéreo en contra de la recta razón... la disconformidad con la recta razón puede tener su origen por no ordenarse al fin del acto venéreo. Y así, se impide la generación de la prole - pues el sexo para ellos era solo con fines de reproducción no olvidemos-, se da el vicio contra la naturaleza, como en todo acto venéreo del que no puede seguirse la generación."
"Existe una determinada especie de lujuria en la que hay una razón de torpeza que hace que el acto venéreo sea malo. Esto puede darse bajo un doble aspecto. Porque choca contra la recta razón, como sucede en todo vicio de lujuria. O porque se opone también al mismo orden natural de acto venéreo apropiado a la especie humana, y entonces se llama vicio contra la naturaleza".
Pues si, Tomás de Aquino y los padres de la iglesia consideraban la homosexualidad un vicio, y un acto contra la naturaleza. Esta obra escrita por el año 1265-1274, sigue aún royendo la mente de los cristianos -y musulmanes, como herederos de parte de sus creencias-.
Entonces no nos es difícil encontrar ecos del pensamiento de "padres de la iglesia" en estas personas haciendo este tipo de publicaciones.
Igualmente, encontramos que por medio de la "Congregación de la Fe" dada a conocer en 1975, la Iglesia Católica planta su posición al respecto diciendo:
"Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso como la triste consecuencia de la repulsa de Dios".
(Congregación para la doctrina de la Fe (CDF) Declaración "Persona Humana" sobre algunas cuestiones de ética sexual, 29 de Diciembre de 1975).
Pues bien. Ahora veamos la cuestión que alborota a tal grado la mente de los creyentes.
A la vista de la ciencia moderna ¿Qué es la homosexualidad?
Si tenemos en cuenta que la iglesia dominó cualquier aspecto imaginable de la sociedad a lo largo de más de 1700 años, y sabemos todos el enorme atraso que eso implicó en un campo en específico: La ciencia, entonces entenderemos que un comportamiento humano diferente a lo visto como 'normal', solía ser pasado por la lupa teológica y los férreos dogmas de las doctrinas religiosas.
No fue si no hasta el siglo XIX cuando conocimos realmente la medicina moderna y hasta iniciado el siglo XX cuando se consolidó la psiquiatría y la psicología, que estas establecieron la homosexualidad como una patología.
Richard von Krafft-Ebing acuñó el término homosexualidad, por el que se le conoce actualmente, y fue también quien la clasificó como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis publicada en 1886. Freud continuó bajo estas ideas y la definió como una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico debido a un estancamiento de una etapa anterior, aunque reconsideraría esta posición años más tarde en una carta diciendo que la homosexualidad "no es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad".
La Asociación Americana de la psiquiatría (APA) eliminó a la homosexualidad de la lista de desviaciones sexuales en 1973, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo lo mismo de la Estadística Internacional de Enfermedades y otros problemas de Salud en 1990.
En 1991, el neurocientífico Estadounidense Simon LeVay publicó un artículo llamado "una diferencia en la estructura hipotalámica entre hombres homosexuales y heterosexuales".
En ella se demostraba que el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) era, en promedio, dos veces más grande en los hombres heterosexuales que en las mujeres heterosexuales. En los hombres homosexuales el tamaño del INAH3 era similar al de las mujeres heterosexuales. El INAH3, por su localización y conexiones es el equivalente humano del llamado núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (SDN-POA) de otros mamíferos estudiados (ratas y ovejas) que se sabe está relacionado con la conducta sexual de esos animales no-humanos.
El dimorfismo sexual cerebral en las ovejas se produce antes del nacimiento e independientemente de la experiencia sexual. Otras estructuras del sistema nervioso central humano (comisura del cuerpo calloso, núcleo supraquiasmático, etc,) muestran igualmente diferencias de tamaño vinculadas con la orientación sexual (el sexo mental) en vez de con el sexo genital de la persona.
La siguiente definición nos la da Diego López Alonso en su Biología de la homosexualidad:
Durante la gestación, el embrión crece de tamaño al tiempo que se van diferenciando los diversos órganos del nuevo ser. Unos embriones (XX) se transforman en fetos femeninos y otros (XY) en fetos masculinos lo que tiene su manifestación más evidente en los órganos genitales. Pero, si acepta la presunción de que "lo masculino" es todo lo correspondiente a los hombres y lo "femenino" todo lo correspondiente a las mujeres, todos los órganos son feminizados o masculinizados, principalmente el cerebro, como resultado de la acción de la testosterona (masculinización) o por la falta de testosterona (feminización). La diferenciación sexual genital se produce durante el primer trimestre de la gestación y la diferenciación sexual cerebral entre el segundo y tercer trimestre. Puesto que ambos procesos están desfasados en el tiempo, puede suceder que se diferencie un cerebro de hembra humana en un feto con genitales de macho humano. Análogamente, puede masculinizarse el cerebro de un feto femenino. El cerebro de muchas mujeres, independientemente del sexo genital de la persona, determina una orientación sexual hacia los hombres. Del mismo modo, el cerebro de los hombres, al margen del sexo biológico de la persona, determina la atracción sexual por las mujeres. Sexo masculino con cerebro femenino resultara ser de esta manera "gay". Sexo femenino con cerebro masculino resulta en consecuencia ser "lesbiana". La orientación sexual viene determinada prenatalmente por la impronta de las hormonas sobre el cerebro durante la gestación. Durante la infancia y la adolescencia, las hormonas sexuales desarrollan los caracteres sexuales secundarios (cambio de voz, barba, vello púbico, etc.) y activan la orientación sexual establecida prenatalmente, pero no pueden modificarla.(1)
En la actualidad, existen muchas organizaciones que avalan la decisión de la OMS en 1990, muchas organizaciones además, no avalan los intentos de modificación de la orientación sexual homoerótica y los ven como procedimientos no profesionalmente éticos, pues tales intentos no han producido resultados satisfactorios.
De Hecho, en la misma Wikipedia, encontramos una pequeña sección que dice "Educación sobre la homosexualidad", en la que se nos dice que "centros escolares infantiles (...) en algunas áreas de los Estados Unidos están ya enseñando a los niños de la escuela elemental o primaria a equiparar las relaciones homosexuales a las del matrimonio heterosexual (entre un hombre y una mujer). En nombre de la TOLERANCIA (que significa no solamente 'tolerar', sino una consideración profunda, a través de la reflexión, de las diferencias humanas) y la no discriminación se han elaborado cuentos infantiles con temática homosexual, con el propósito de desde temprana edad los niños perciban que la homosexualidad es una variable natural más en la diversidad de los miembros individuales de toda sociedad.(1)
Tal vez estaría bien que las personas en Generación para Dios, y el resto de organizaciones religiosas, ya sea cristianas, musulmanas y otras que comparten ideas que, obviamente pertenecen a una etapa en la que la humanidad tenía un pobre conocimiento no solo de la naturaleza que los rodeaba, si no acerca del ser humano mismo, se documenten al menos antes de emitir una opinión que termina casi siempre en un juicio demeritorio contra aquellos que piensan o son diferentes a ellos.
Si bien es cierto que la humanidad aún tiene un largo camino por recorrer en cuanto al entendimiento de sí misma y de cada uno de los individuos que la componen, no es discriminando y condenando cuestiones de esta naturaleza (humana y animal en general) desde la ignorancia, como llegaremos a una convivencia sana y de entendimiento.
Puedes creer en lo que quieras, y si es tu deseo regir tu vida en base a esas creencias, adelante, en cuanto se limiten a tu vida íntima y personal. Pero se convierte en un problema cuando quieres que esas creencias tuyas tengan un impacto en la vida de los demás. Llevarlas a la luz pública no las hace una verdad. Combatiré siempre estas ideas que nacen de la superstición y la ignorancia y no de un deseo de verdad científica que lleve a un mejor entendimiento del mundo en el que vivimos.
Este mundo que - por mi parte- deseo sea un mejor lugar para mis hijos.
Fuentes:
(1) Wikipedia.
Germán Alzate Yepes, Homosexualidad, religiones y humanismo secular.

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