Cosas extrañas que cree la gente: La Torre de Babel




La creencia ridícula acerca de que el lenguaje original del mundo era el Hebreo es asumida por la tradición Judeo-Cristiana hasta nuestros días, y como Sir James Frazer remarca: 'cuando la ciencia de la filología estaba en su infancia, arduos pero necesarios esfuerzos abortivos se hicieron para deducir todas las formas de expresión del hebreo como su original.'

La historia de la torre de Babel en el capítulo 11 del Génesis, fue un intento para explicar como las diferentes naciones de los hombres, que eran descendientes de Noé, quien había sobrevivido al Diluvio junto a sus esposas -el pobrecito-, terminaron hablando en una total 'confusión de lenguas'.

Cuando 'toda la tierra tenía un solo lenguaje y unas pocas palabras', los descendientes de Noé emigraron desde el este hasta la tierra de Sinar (en Babilonia), donde decidieron construir una ciudad, y la llamaron Babel (Babilonia), y una torre 'cuya cúspide llegara a los cielos'.
Pero no contaban con que estaban siendo vigilados, pues el mismo Mandamás de arriba decidió descender a contemplar la ciudad y la torre, y dijo (mofándose): 'Mirad, he aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.' Entonces Dios confundió su lenguaje y los esparció sobre la faz de la tierra.
Para alguien tan poderoso ¿No hubiese resultado mejor plantarse frente a todos y decirles simplemente que no, que no construyeran aquella estúpida torre? Pero ¿qué estoy pensando? Entonces no habría ninguna 'forma misteriosa' que este ser usa para manifestarse.

Esta breve historia, que se 'supone', transmite fuertemente la inhabilidad de comunicarse, como uno de los más grandes obstáculos para el potencial y desmesurado poder divino del hombre, está basada en los ziggurats o torres de los templos de las ciudades Mesopotámicas, y quizá en la mezcla confusa de lenguas que se hablaban por los ciudadanos y los comerciantes de otras ciudades por sus calles.


                                                             Ziggurat en Ur, Irak.

Un ziggurat era una torre alta que parecía rozar los cielos (esos hebreos, al fin simples cuidadores de cabras, se impresionaban ante estas construcciones, gigantes para sus pequeñas mentes); a menudo construidas en siete etapas que -probablemente- estaban conectadas con los planetas, y evidentemente, se veían como un medio para la comunicación entre dioses y hombres.
Se dice que el Ziggurat de Marduk en Babilonia, que muchos han identificado como la original torre de Babel, tenía un santuario en la cúspide a la cual Dios descendía cada noche.

De acuerdo a posteriores tradiciones judías, la torre fue construida en deliberada rebelión contra Dios. Algunos dicen que fue construida por Nimrod, 'el primero en la tierra en ser un hombre poderoso', y un 'poderoso cazador delante del señor' (Génesis, capítulo 10, donde es el Rey de Babel), Nimrod era bisnieto de Noé. El padre de Nimrod le legó las túnicas de piel que Dios hizo para Adán y Eva (Génesis, capítulo 3), y cuando Nimrod se los puso, se volvió inmensamente fuerte y un audaz y hábil cazador. Él era el rey elegido de los descendientes de Ham el hijo de Noé, y en su orgullo monstruoso construyó la torre para poder invadir el cielo y vengarse así de Dios, que había ahogado a todos sus ancestros en el Gran Diluvio.

Se dice que la torre eventualmente alcanzo más de 100 Km de altura de acuerdo a algunos relatos (tengamos en cuenta que la estación espacial internacional al día de hoy está a 350 km, lo que resalta lo ridículo de tal creencia); además, de acuerdo a algunos relatos, tenía siete escaleras en el lado este para los cargadores de ladrillo que subían, y siete del lado derecho por donde bajaban (siguiendo el curso del sol). Otros decían que era tan alta que le tomaba un año a los albañiles llegar a la cima, y si alguno caía y moría por supuesto, la gente no se lamentaba por él, sino por el ladrillo que debía ser llevado de nuevo hasta arriba.
Desde la cima, los constructores le lanzaban flechas al cielo (¡qué tierno!), y 'supuestamente' volvían manchadas de sangre. Asumían -estos ilusos-, que estaban realizando una carnicería en la corte celestial, y continuaban construyendo con más entusiasmo.

Al final, Dios 'pierde la paciencia' (¿alguna vez la tuvo?) y con los 70 ángeles que rodean su trono desciende y confunde el lenguaje de las hormigas, perdón, de los humanos que construían la torre, lo que causo peleas y violencia, como bien sabemos que sabe hacerlo.
Un hombre pedía mortero y su compañero le daba un ladrillo (¡oh tremenda confusión!), le volvía a repetir la orden una y otra vez hasta que -desesperado- le daba con el ladrillo en la cabeza, esparciendo la masa encefálica como betún.
La obra terminó abandonándose. Un tercio de la torre se hundió en la tierra, un tercio se destruyó por el fuego, y solo un tercio terminó de pie.

A Nimrod -con todo y lo grandioso que era- lo terminó asesinando Esaú, quien le robó las sagradas túnicas, y a este se las robó a su vez, su hermano Jacob. ladrón que roba ladrón... Esos elegido de Dios siempre resultan unos 'pillines'.

De acuerdo a tradiciones Judías y locales, la original torre de Babel fue el Templo de Nabu, o Nebo, maestro de la escritura y la sabiduría, y del dios de Borsippa (la actual Birs Nimrud) una ciudad cercana a Babilonia.

En fin, estos relatos, siempre lo he dicho, como literatura fantástica no son extraordinarios, pero son amenos. Pero de ello a que sean verdad, hay una torre de Babel de distancia...

al parecer ese Dios al que tanto le ofendía la osadía humana, ha abandonado la plaza, ha dejado el edificio como Elvis, o ya no le importan semejantes cosas.
Cierta o no, la frase de Gagarin (o de Khrushchev dicen algunos) terminó con la historia para siempre:




Las Voyager, el Curiosity y la New Horizons tampoco le han visto...



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