El simbolismo




Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio. 
                                                                                                                               —Carl G. Jung.

La gran función de los símbolos, escribía el distinguido teólogo protestante alemán Paul Tillich 'es el punto más allá de los mismos, en el poder de aquello hacia lo que apuntan, para abrir otros planos de realidad que de otra manera, estarían cerrados, y para abrir planos de la mente humana, a los que de otra manera también, no estaríamos conscientes.'

Ahora ¿Qué es el símbolo?

Según la definición de la Real Academia Española:
Símbolo, Del lat. simbŏlum, y este del gr. σύμβολον.
1.m. Representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada.

Otra definición sería: Signo que establece una relación de identidad con una realidad, generalmente abstracta, a la que evoca o representa.

Partiendo de ello, no hay duda que la tendencia del hombre de ver en todo lo que le rodea imitaciones de una velada realidad, y el llevar a cabo acciones que son por sí mismas simbólicas, han jugado un papel inmensamente importante en la historia de la cultura, religión y la magia; pero la elucidación de símbolos es un negocio altamente precario. Esto es porque un símbolo es esencialmente un intento de expresar lo que es de alguna manera, inexpresable, lo que significa que no puede ser expresado en palabras. Entre más poderoso el símbolo, más lo es todo en él.

¿Cuando inició el hombre a representar o ver representada su realidad a través de símbolos o signos? Es un misterio. Quizá los primeros intentos coherentes sean las pinturas rupestres proyectadas en las oscuras cuevas de la última era glacial. Algunas de ellas datadas en cuarenta mil años de edad.
Un ejemplo es el bisonte de Altamira (Cantabria, España)


¿Con qué finalidad pudo el hombre trazar sobre la superficie de la piedra la figura de un animal?
La verdadera razón la desconocemos. Sería difícil o imposible sugerir algo sin caer en meras suposiciones. Se cree que el hombre primitivo lo hacía para garantizar el éxito en la caza.
Dominar y aprender de esta manera los ciclos de migraciones, o poseer de esta manera la esencia de la 'cosa' representada de esta forma, tal vez una antigua creencia de apaciguar el espíritu del animal.
La representación simbólica se da en la mente del artista, estamos frente a la pintura, ahí está, la figura de un bisonte, pero de alguna manera, esa figura en la piedra es otra cosa, una representación de aquello que la inspiró en primer lugar.
Los mayores símbolos religiosos tiene en ellos una tantálica vaguedad, o dicho de otra manera, una riqueza inquietante, con un aire de poseer la llave de un secreto que yace más allá de la inteligencia racional. Es porque se 'siente' que abren niveles de realidad que de otra forma están cerrados, que algunos escritores cristianos han sugerido que si Dios ha elegido 'revelarse' ante el hombre, los símbolos serían los vehículos naturales de su 'revelación'. Los religiosos -cristianos principalmente- han encontrado en ello, algo que se acomoda perfectamente a la ambigüedad de sus fines.

Ya sea que esto sea aceptado o no, es al final de cuentas una impresionante evidencia de uno de los hechos cardinales acerca de los símbolos (a diferencia de signos convencionales menores como señales, marcas o simples luces de semáforo), que el impacto que logran en la mente es de reconocerse, y no una mera invención. Decía Ernst Cassirer“En los símbolos los hombres se ponen de acuerdo para referirse o comunicar algo, por eso deben ser aprendidos y por eso también cambian de un lugar a otro (lo que no ocurre con las señales como el humo o las huellas)” 
Sin embargo, también es posible que estos símbolos o signos, pueden variar considerablemente de una mente a otra. Incluso dentro de una misma tradición, un símbolo puede tener diferentes connotaciones para diferentes personas (a veces incluso para la misma persona en diferente tiempo)

Un ejemplo revelador es proveído por Mary Douglas en su libro 'Símbolos naturales', la conexión con la regla católica-romana de la abstención de la ingesta de carne los viernes. Esto originalmente fue un símbolo de 'mortificación personal', una pequeña celebración semanal de la celebración anual del viernes santo, aunque en verdad apunta directamente al calvario y al sentido de la redención.
Entre la mayoría de los católicos, esta práctica es mayormente ignorada y su simbolismo ha quedado vacío. Aquí en México existe la excusa -astutamente pensada- de estar exento de dicha práctica los viernes de la 'semana santa' si ese día se trabaja. Al contrario, la práctica es mantenida de forma estricta por los inmigrantes irlandeses en Inglaterra, en un país donde no tienen raíces y a menudo ni parientes o amigos. Para ellos, la abstención de comer carne los viernes es un símbolo vital de 'lealtad' hacia la humildad del hogar en Irlanda y a la gloriosa tradición de Roma.

Otro factor que hace de la interpretación de símbolos algo difícil es la variedad confusa de maneras en las que lo simbólico se relaciona con la realidad.
Para Saussare "un signo no une una cosa con su nombre, sino un concepto con una imagen acústica. El signo une un concepto, una “porción de pensamiento”(el significado) con una imagen acústica (El significante), que no es el sonido de la palabra sino el recuerdo de ese sonido grabado en la memoria de todos los hablantes".
Entonces un símbolo, por definición, no es solo lo que representa, sugiere, revela a la mente una realidad distinta de sí misma. Pero en la práctica, el símbolo es tratado frecuentemente como 'si fuera' aquello que representa.
En base a esta premisa "Un signo es un objeto físico. Una bandera roja, un mapa, una nota musical sobre el pentagrama, una palabra escrita sobre un papel, son ejemplo de signos".
Partiendo de ahí, tenemos que cuando alguien insulta una bandera de cualquier nacionalidad, la violenta reacción que provoca entre algunos patriotas sugiere que lo que ha sido maltratado no ha sido solamente un pequeño pedazo de tela, si no la nación misma. Ambos, el perpetrador y el patriota saben, perfectamente bien, que la bandera no es lo mismo que la nación, pero que lo representa, pero también sienten que, en un sentido más profundo, la nación ha sido lastimada y no sólo un pedazo de tela.
Este principio aplica igualmente a muchos símbolos mágicos y religiosos. Cuando un hechicero inflige daños en una marioneta, que representa a su víctima, él cree que está infligiendo las mismas heridas en el verdadero cuerpo de su víctima, y toda la magia imitativa depende de la creencia que el símbolo de una cosa es la cosa. Otro ejemplo de magia imitativa, ocurre cuando alguien acompaña a alguien más en un vehículo. Aún cuando esté plenamente consciente de que alguien más es quien conduce el vehículo, ello no le impide que, ante una curva cerrada tomada a una velocidad considerable, aplique también el freno. Su mente le dice - de alguna manera- que con esto, logrará detener de alguna forma la marcha del vehículo. 
Para el antropólogo James George Frazer, los principios del pensamiento sobre los que se funda la magia son: "Que lo semejante produce lo semejante, o que los efectos se asemejan a sus causas (Ley de semejanza). Y que las cosas que una vez estuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia aún después de haber sido cortado todo contacto físico. (Ley de contacto o contagio).
De la primera, el mismo Frazer nos da un ejemplo: 


“Quizá la aplicación más familiar del postulado “lo semejante produce lo semejante” es el intento hecho por muchas gentes en todas las épocas para dañar o destruir a un enemigo, dañando o destruyendo una imagen suya, por creer que lo que padezca esta imagen será sufrido por el enemigo y que cuando se destruya su imagen, él perecerá:

•  Los indios del Perú moldean figuritas de sebo mezclado con grano, dándoles el mejor parecido posible con las personas que odian o temen, y después queman las efigies en el sendero por donde las supuestas víctimas habrán de pasar. Dan a esa operación el nombre de quemar su alma.

De la segunda, Frazer nos dice: 

El ejemplo más familiar de magia contaminante es la simpatía mágica que se cree existe entre una persona y las partes separadas de ella, tales como el cabello, los recortes de uñas, etc.; así que siempre que se llegue a conseguir cabello humano o uñas, se podrá actuar a cualquier distancia sobre la persona de quien proceden. 
•  En muchas partes del mundo es costumbre colocar los dientes extraídos en algún lugar donde fácilmente pueden ser hallados por un ratón o rata, en la esperanza de que por intermedio de la simpatía que sigue existiendo entre el diente y su anterior propietario, sus otros dientes adquirirán la firmeza y excelencia de los dientes de dichos roedores.
•  También existe la creencia en la mágica simpatía que se conserva entre una persona y sus ropas de tal modo que todo lo que se haga a éstas repercutirá sobre la persona misma, aun cuando esté muy lejos en ese momento. En la tribu Wotjobaluk (Australia), cuando un hechicero conseguía la alfombra de zarigüeya de un hombre, la quemaba despacio al fuego y mientras lo iba haciendo, el hombre caía enfermo. Si el hechicero consentía en desvirtuar el encanto, devolvía la alfombra a los amigos del paciente, recomendándoles que la pusieran en agua para “lavarla del fuego”. Cuando lo hacían así, el enfermo se sentía refrescado y probablemente se restablecía.

Retomando el aspecto religioso, la Ostia, o la oblea de la comunión, es un símbolo de Cristo, pero cuando ha sido 'debidamente' consagrado - o como atinadamente dice Sam Harris, se pronuncian algunas palabras mágicas en latín-, en la misa, esa Ostia es, también, Cristo. La carta encíclica del papa Pablo VI, Mysterium Fide, publicada en 1965, observa que "no se puede (...) insistir tanto en la naturaleza del signo sacramental como si el simbolismo, que ciertamente todos admiten en la sagrada Eucaristía, expresase exhaustivamente el modo de la presencia de Cristo en este sacramento; ni tampoco discutir sobre el misterio de la transubstanciación sin referirse a la admirable conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo de Cristo y de toda la sustancia del vino en su sangre, (...) como, finalmente, no se puede proponer y aceptar la opinión, según la cual en las hostias consagradas, que quedan después de celebrado el santo sacrificio de la misa, ya no se halla presente Nuestro Señor Jesucristo.

Por otro lado hay muchos contextos en los que el símbolo es apenas diferenciado de la realidad, a la que supuestamente representa. y entre ambos extremos, hay un gran 'entre' en el cual el símbolo se siente íntimamente conectado con la realidad sin que lo sea por completo. 
Sistemas mágicos de correspondencia, de alguna manera, crean vínculos de este tipo entre símbolos y realidades. 
Volviendo por un momento a la eucaristía, hay todo un rango de respuestas de cristianos de diferentes denominaciones acerca de la presencia de Cristo en el sacramento, desde ser 'real', 'espiritual' o 'meramente simbólica'. 
Claro. La misma discusión se podría encontrar en cualquier hospital mental por parte de algunos internos acerca de si ese extraño personaje en el rincón, viendo hacia la lejanía, con la mano dentro del chaquetín es, o no, Napoleón Bonaparte. Antes o después de Waterloo ya es un insignificante detalle.

Prácticamente todo de lo que los humanos están conscientes ha sido reconocido en algún lugar por alguien como un símbolo de algo. Eventos inusuales son vistos como profecías, señales de algo que está funcionando de mala manera en el orden natural que traerá muerte y desastre. El susurro de los árboles, el discurso de una persona en trance, las líneas en la mano o las estrellas en el cielo son interpretados como símbolos de la voluntad de los dioses o el diseño del destino.
Animales, plantas, características en un paisaje, truenos y relámpagos, partes del cuerpo, vestimenta, números, edificios y otros objetos innumerables que se cree tienen un significado más grande del que aparentan. Una rueda girando puede ser un símbolo del sol o el curso del año, y el año y el sol son, a la vez, símbolos de lo divino. Uno de los primeros escritores cristianos, Hipólito de Roma, dijo de el Cristo: 'Él - el sol-, una vez se hubo levantado del vientre de la tierra, mostró a los 12 apóstoles como si fueran 12 horas... Una vez reunidos, los 12 apóstoles como los 12 meses proclamaron el año perfecto: Cristo.'


Las personas y sus ocupaciones pueden ser símbolos. Entre los símbolos asociados con los faraones en Egipto eran los pastores. 'La función del estado,' dice Henri Frankfort (en antes de la Filosofía), era la de 'poseer, controlar, dirigir, disciplinar, y defender; también lo era de atesorar, alimentar , proteger y hacer crecer la población. El enviado de los dioses del pueblo egipcio era el pastor que los mantenía en los verdes pastos, peleaba para asegurarles verdes pastos, alejaba a las bestias voraces que los atacaban, guiaba el ganado que se salía de control, y ayudaba a los débiles.'
señaló que ' El concepto del pastor tiene su lado negativo en la implicación de que los humanos somos simplemente ganado, mera propiedad en un bajo nivel de la existencia.'

Similarmente, el rey es visto como el pastor. El sol lo ha llamado 'a ser el pastor de estas tierras, para mantener vivo el pueblo,' viendo por él de día y de noche. Uno de los tempranos emblemas de los reyes egipcios es el cayado del pastor. Las imágenes del pastor han jugado un papel muy importante también en el judaísmo y el Cristianismo como a todos nos es claro. En el antiguo testamento Dios es el pastor (El señor es mi pastor, nada me faltará. Salmo 23),  y en el nuevo, Jesús dice: 'Soy el buen Pastor... y daría mi vida por las ovejas... (Juan cap. 10). Cristo o la iglesia o el sacerdote cuidan de el `rebaño' de la humanidad, incluyendo la 'oveja negra'; el báculo de un obispo, puede descender de un cayado de pastor y es un emblema de firmeza y piedad, y de la autoridad que combina ambas cualidades.
Mitos evocativos y vivos de hace mucho tiempo son símbolos poderosos, historias que se cree revelan verdades de otra manera inexpresables. Ritos y acciones mágicas y religiosas son símbolos, que van desde una ceremonia de iniciación en la cual el candidato simbólicamente muere y renace a simples gestos como ante un beso de paz, el dedo a mitad de los labios como una señal de silencio, arrodillarse como señal de humildad y sometimiento, erguirse como una señal de respeto, sentarse como señal de autoridad en el caso de un rey o un juez. Pero incluso el más insignificante de los gestos puede esconder significados profundos. Para el Islam, postrarse es una expresión de humildad ante Dios, pero para los místicos Sufi, es algo mucho más significando 'nada menos que la extinción, un ritual de afirmación que no hay más espacio para nada más que el Único.'
Para mí, postrarse siempre me ha parecido nada más allá de lo que aparenta: sumisión y humillación ante algo que consideras más grande que tú. Subyugación ante el líder de la manada.

Algunos símbolos tienen un significado básico que es obvio y depende de un evidente parecido o analogía, aunque algunos vean un significado más profundo bajo su superficie. Por ejemplo, símbolos religiosos, extraños en sí mismos, al ser invertidos toman un significado contrario, conectándolos de esta manera con sus contraparte, la maldad, magia negra, hechicería, porque invierten los normas aceptadas de lo que es bueno. El voltear un crucifijo, con intención deliberada, es - según los cristianos- jurarle lealtad al adversario de Dios: El Diablo. Una llave abre un candado, y a la vez da acceso a una condición o verdad espiritual. Para los Cristianos, San Pedro lleva las llaves del reino de los cielos como señal de la autoridad y función que Jesús le dio. Una red es una figura de enredo. de dificultades y trampas. Aparece en las manos de Ezekiel, como un arma en las manos de Dios, quien arrojara una red sobre un ofensor y lo atrapará. Pero también en Ezekiel, y en el nuevo testamento la red está conectada con la pesca, y en el simbolismo cristiano está ligada a los apóstoles y sus sucesores como 'pescadores de hombres', el papa es conocido como el 'Pescador'.

Otros símbolos no son fáciles de abordar. Los contenedores -en general-, son asociados a las mujeres, por obvias razones, pero fácilmente espiritualizados: Uno de los emblemas de la 'Virgen María' por ejemplo, es un jarrón de oro repleto de lirios blancos (que simbolizan pureza). La copa es un símbolo sexual femenino pero también lleva connotaciones de alimento y abundancia. Cuando se convierte en la copa de la Eucaristía, y aún más cuando se convierte en el Grial, claramente trasciende su sencilla referencia anatómica.
Una de las funciones del símbolo es actuar como un 'conjunto de significados'. A través de él, la mente conecta varios significados que no están externamente o inmediatamente conectados.
Mircea Eliade da un ejemplo de simbolismo de la Luna, que conecta el ciclo cambiante de la Luna en el cielo, los ritmos y ciclos de la Luna en la Tierra, la mujer, las aguas, muerte y resurrección, y el destino humano. 'El símbolo es capaz de revelar una perspectiva desde la cual diversas realidades pueden ajustarse juntas o integrarse en un sistema'. Es por esto por lo cual los símbolos son usados en la meditación, en muchas tradiciones, para guiar la mente hacia la realización de verdades inesperadas o aspectos de una verdad.

La cruz Cristiana, en el nivel más simple, representa la cruz en la que 'supuestamente' murió Jesus, pero también tiene una enorme variedad de referencias simbólicas. La mente que recurre a ella puede ser llevada a ciertas ideas, entre otras, de muerte, sufrimiento, sacrificio, resurrección, de una crisis que deba atravesarse o de una carga que deberá llevarse. Les habla a la mente de los creyentes, del amor de Dios, de confiar en la voluntad divina, de la reconciliación de Dios con el hombre, la reconciliación de los opuestos, la unidad de todas las cosas.
La cruz puede llevar hacia el simbolismo del centro. Las direcciones de este, oeste, norte y sur tienen su propio simbolismo, así como derecha e izquierda, arriba y abajo están conectados naturalmente
con ideas de progreso y declive, superioridad e inferioridad, bondad y maldad, el paraíso arriba en el cielo y el infierno debajo de la tierra. Para los cristianos, la cruz en la que Jesús murió puede ser vista como un emblema que conecta las direcciones y el centro, y siguiendo esa tradición de creencia egocéntrica del cristianismo dicha cruz fue erigida en el centro del mundo. La cruz era vista también como un árbol, y en varios mitos antiguos un gran árbol es el axis mundi, 'eje del mundo', su tronco conecta el infra-mundo, a la tierra y al cielo, proporcionando una forma de comunicación entre los diferentes niveles. El árbol reconcilia los opuestos entre tierra y cielo, arriba y abajo; en ese contexto la muerte del Cristo simboliza la reconciliación del hombre en la tierra (abajo), caído del estado de gracia, con el Dios en el cielo (arriba). El árbol es también un imago mundi, un diagrama del mundo, como se ve en la Cábala.

Una montaña sagrada es a veces vista también como el centro del mundo, sus raíces, por así decirlo, debajo de la superficie, y su cumbre en lo alto del cielo. El paraíso Hindú se encuentran en un 'recinto divino', se dice que en algún lugar cerca de los Himalayas, en el centro del cual, marcando el centro del universo, se encuentra Monte Meru, un enorme pico de oro puro, sobre el que los cuerpos celestiales giran. También, siguiendo con esta obsesión humana en el establecimiento de lugares sagrados, un santuario o una ciudad se creían estaban en el ombligo o centro del mundo, y sitios donde se cree que lo divino se reveló ante el hombre se convierten en centros sagrados, lugares donde la comunicación es posible entre diferentes niveles de existencia, entre el hombre y los dioses, o entre los vivos y los muertos.

Los símbolos iluminan el mundo dentro de nosotros, incluso si revelan o no el mundo exterior, es una de las respuestas a la visión que se refiere a un símbolo en el mejor de los casos como no importante y en el peor como indeseable, porque se coloca en lugar de la realidad en vez de ser la realidad misma. En la práctica, como se menciona arriba, símbolos importantes no son tratados como sustitutos de la realidad, si no como objetos conectados cercanamente con una realidad a la que no se puede acceder sin ellos. En muchas sociedades no occidentales, símbolos y acciones simbólicas, son ingredientes esenciales en el humano entendimiento de, y sus relaciones con, la realidad, incluyendo relaciones humanas así como con lo sagrado. En occidente, se sugiere cada vez más, que una falta de símbolos adecuados son la causa del malestar moderno.

Por ejemplo, en su libro El hombre y sus símbolos, C.G.Jung dijo: es el papel de símbolos religiosos el dar un sentido a la vida del hombre. Los indios Pueblo, creían ser descendientes del Sol padre, y esta creencia dota a sus vidas de perspectiva (y una meta) que va más allá del limite de su existencia.
Les da amplio espacio para el desenvolvimiento de su personalidad y les permite una vida completa como personas. Su situación es mucho más satisfactoria que la de un hombre de nuestra civilización quien sabe que es ( y seguirá siendo) nada más que una víctima sin ningún significado interno de su vida...

Aunque al parecer estas ideas tengan mucho sentido, no me parece que la vida de alguien que no fundamenta su existencia fuera de símbolos religiosos sufra de una carencia de significado al no darle un sentido sobrenatural o divino. Todo ser humano puede tener una experiencia numinosa.
"La experiencia de lo numinoso nada tiene que ver con creencias religiosas...' (Andrés Shushcny, ¿Qué es una experiencia Cumbre?).

'Hoy, por ejemplo, hablamos de la "materia". Describimos sus propiedades físicas. Conducimos experimentos de laboratorio para demostrar algunos de sus aspectos. Pero la palabra "materia" sigue siendo una palabra seca, inhumana, rodeada por un concepto completamente intelectual, sin alguna importancia psíquica para nosotros. Qué diferente era la antigua imagen de la materia -La Gran Madre- que abarcaba y expresaba el profundo sentido emocional de la Madre Tierra. De la misma manera, lo que alguna vez fue el espíritu, ahora es el intelecto, dejando de ser así el Padre de Todo.
Aunque algunos sienten y ven en ello una inmensa pérdida emocional, no creo que lo sea.

Las escuelas Freudiana y Junguiana de psicoanálisis mantienen que las escenas e imágenes que la mente lanza al consciente, especialmente en los sueños, pueden empezar a tomar sentido si son tratadas, no por su valor en sí, si no como símbolos que revelan procesos mentales inconscientes.
Métodos Junguianos de interpretación relacionan estas escenas e imágenes a símbolos en la alquimia y los mitos, leyendas y cuentos populares de todo el mundo. Características comunes en innumerables leyendas de héroes por ejemplo, sugieren que el mito del héroe es realmente el proceso de crecer psicológicamente. 'En la conciencia en desarrollo del individuo, la figura del héroe es el símbolo por el cual el ego que emerge se sobrepone a la inercia de la mente inconsciente, y libera al hombre maduro de un deseo regresivo de volver al dichoso estado de la infancia, en un mundo dominado por la figura maternal' (Joseph L. Henderson, Ensayo de el Hombre y sus Símbolos)

                                                               Peleo, Aquiles y Quirón

La figura 'tutelar' encontrada a menudo sobre la crianza y la educación del héroe (el centauro Quirón quien enseñó a Aquiles por ejemplo, o Merlín en el caso del Rey Arturo)se convierte desde este punto de vista, en una representación simbólica de 'toda la psique, la extensa y más comprensiva identidad que suministra la fortaleza de la que el ego personal carece', y su papel en la historia sugiere que 'la función esencial del mito heroico es el desarrollo de la conciencia del ego - de una manera que lo equipara para las arduas tareas con las que le confronta la vida, como en la figura de Hércules y los trabajos que debe pasar para congraciarse con los dioses'.

De esta manera, cuando el héroe en verdad pelea con dragones, monstruos y seres malignos, en realidad está combatiendo contra sus tendencias regresivas, con la parte oscura y negativa de su personalidad, con la sombra de sí mismo. Cuando rescata a una hermosa joven del peligro - la tan manoseada damisela en peligro - en realidad está liberando su propia 'ánima', el componente femenino en su propio ser (el componente masculino de una mujer es el 'ánimus').
El héroe eventualmente cae, traicionado o sacrificado, porque 'el ego humano puede ser exaltado para experimentar atributos parecidos a los dioses, pero solo a costa de sobre-pasarse a sí mismo y cayendo así en desastre' (un tema del que muchos que no son Junguianos han visto en la historia de Adán y Eva, o en la leyenda del Fausto, y que ha florecido en la ciencia ficción).

El mito del héroe en esta interpretación, concierne con la individuación, el proceso de convertirse en una 'persona completa', que tiene paralelo en los procesos de la alquimia y la magia, donde el intento se hace para encontrar al verdadero ser interno y expandirlo, como si fuera, en todo el hombre, que es el hombre divino.
El acercamiento Junguiano ha sido criticado por diversos motivos, entre ellos, porque involucra el hablar acerca de 'el' mito del héroe, cuando de hecho, hay muchos mitos de héroe, los cuales deben reducirse o ajustarse a un fondo de Procusto para hacer que encajen en el patrón deseado, y de manera similar a otro tipo de mitos; Y eso difumina equitativamente los diferentes significados que la gente reconoce en el mismo mito o símbolo. Los arquetipos, o patrones y figuras simbólicas que los Junguianos identifican, no aparecen regularmente como ellos sostienen; y cuando lo hacen, pueden ser explicados más fácilmente como imágenes sacadas de la experiencia consciente y ordinaria de la humanidad que como imágenes del inconsciente.

Jake Baddeley "Three Legged Egg Race" 


Jung explicó la aparición de los mismos temas una y otra vez ubicándolos en el 'inconsciente colectivo', pero fue difícil explicar como estas reservas de imágenes, si existen, son transmitidas de una generación a otra. En El Hombre y sus símbolos, Jung sugiere que la mente humana tiene una tendencia de formar representaciones simbólicas de un motivo, 'representaciones que pueden variar mucho en gran detalle sin por ello perder su modelo más básico', y que esta tendencia es una 'dirección instintiva, tan marcada como el impulso de las aves a construir nidos...'

Temas y símbolos comunes en diferentes sociedades pueden ser sin duda a menudo explicados como resultado de usuales tendencias y experiencias humanas, pero los símbolos pueden también encontrarse migrando de una cultura o religión a otra. Ejemplos obvios son símbolos del Antiguo Testamento que fueron adoptados y adaptados por los primeros cristianos. En el Antiguo Testamento Dios es el Padre, como permaneció en el cristianismo, y es Rey, juez y pastor, que se volvieron en los papeles simbólicos del Cristo. También es cultivador de la vid, que es su pueblo ('Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.' Isaías, capitulo 5:1). Ignacio de Antioquía, extendiéndose en el tema en el siglo II, dijo: 'Cristo el árbol de la vida... tiene a los apóstoles por ramas, los redimidos por fruto, palabras por hojas; el bautismo es la raíz, y el padre, el jardinero.' En el evangelio de San Juan de nuevo, Jesús es el 'pan de vida' (capitulo 6) refiriéndose al maná del que se alimentaron los israelitas en el desierto, y este simbolismo se ligó al de la Ostia en la misa.

Los Cristianos veían las figuras y eventos en el Antiguo Testamento como 'tipos' o presagios simbólicos de eventos y figuras cristianas. La insulsa historia de Jonás saliendo del vientre del Gran Pez (ya que muchos no admiten que era una ballena) por ejemplo, era ya una prefiguración del Cristo resucitando de la muerte. Y en uno de los más claros ejemplos, Cristo es visto como el 'siervo Sufriente' de Isaías (capitulo 53): 'despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto... más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos curados.'

Los cristianos, como bien puede verse, veían anunciado a su salvador en dónde sea. El día de hoy lo ven hasta en rebanadas de pan tostado. Y el verlo ha significado siempre: el advertido y hasta deseado -por ellos, los cristianos- símbolo del fin de los tiempos.

De hecho, el símbolo de la cruz, que parece ser el emblema supremo de la fe Cristiana, ya era algo usado por civilizaciones muy antiguas (en Cnosos en Creta, se encontró una cruz de mármol que se estima haber sido creada por allá del siglo VII antes de la era cristiana o común), además existía ya en Egipto y en China; representa muchas cosas, su simbología es diversa incluyendo la representación de los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos de la antigüedad, la unión de los conceptos de divinidad y del mundo. 
La forma más simple de la cruz, La cruz griega, de brazos de igual medida o Crux Immissa quadrata, ha sido utilizada desde tiempos prehistóricos. Los ejemplos más antiguos son aquellos encontrados tallados en piedras planas datadas de al menos el año 10,000 A.C. en Le Mas d'Azil, una cueva en los Pirineos franceses. Otras piedras encontradas ahí tienen líneas, círculos y rudimentarias figuras humanas en ellas, siendo posible que representaran 'piedras de ancestros', que se creía contenían el espíritu de los muertos. 




Desde tiempos pre-Cristianos, el uso de la cruz ya representaba los posibles cuatro puntos cardinales, más el centro, que en algunos casos significaba 'el mundo' o 'Todo'. En algunos lugares y en ciertos tiempos era el símbolo del sol, ya que aparentemente los cuatro radios de la rueda, eran un símbolo común para el sol. Ambos significados reaparecen en el temprano simbolismo Cristiano, en el cual el Cristo, es frecuentemente asociado con el sol y la cruz es el símbolo de su reinado sobre todas las cosas, los brazos de la cruz se extienden para traer bajo su protección todo a lo ancho y a lo largo, a lo alto y a lo profundo.

De hecho, la cruz y su extensa simbología merecen un escrito aparte. Espero escribir lo que encuentre sobre ella en días posteriores.

Para terminar, dos frases memorables de Paz y Pitigrilli que me parece resume demasiado bien el contexto de la simbología: 'El hombre no vive, como las bestias salvajes, en un mundo de cosas meramente físicas, sino en un mundo de signos y símbolos.'

Octavio Paz afirmaba en Los signos en rotación 'El hombre es imagen porque se trasciende... El hombre quiere ser uno con sus creaciones, reunirse consigo mismo y con sus semejantes: ser el mundo sin cesar de ser él mismo.'

¿En qué momento en la historia, el cerebro humano se volvió consciente de los símbolos?
Quizá nunca lo sabremos? Quizá fue en el momento exacto en el que se volvió consciente de sí mismo.







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